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HIPERHIDROSIS AXILAR

 

La transpiración o sudoración, es una función de la piel para mantener constante nuestra temperatura corporal. Sin embargo, el exceso de sudor impredecible e incontrolable, que se produce de forma espontánea, sin que haya causa externa (elevada temperatura o ejercicio físico) que lo justifique, se conoce con el nombre de hiperhidrosis.

El cuerpo humano cuenta con un total de entre dos y cuatro millones de glándulas sudoríparas, que se activan en la pubertad. Las glándulas sudoríparas localizadas en las palmas de las manos, plantas de los pies, cráneo, rostro y axilas son especialmente sensibles a los estímulos psicológicos.

 

El impacto psicológico de la hiperhidrosis puede acomplejar o interferir en la vida diaria de quien lo padece. 

 

El tratamiento de la hiperhidrosis con toxina botulínica es una solución cómoda y de gran eficacia. La toxina botulínica genera un bloqueo de la función de las glándulas sudoríparas, por lo que reduce la producción de sudor en las áreas donde se administra esta sustancia.

 

Su administración se realiza a través de infiltraciones con microagujas. Es un tratamiento de carácter ambulante que se realiza en aproximadamente treinta minutos y que permite reincorporarse normalmente a las actividades cotidianas.

Las áreas de tratamiento para hiperhidrosis con toxina botulínica, abarcan tanto las axilas, palmas de las manos y plantas de los pies.

Los resultados con el tratamiento de toxina botulínica tienen una duración de aproximadamente 8 meses, siendo uno de los tratamientos más demandados en Medicina Estética, cuando comienza el periodo estival.

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