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  • Dra. Cristina De las Heras De Gracia

¿Por qué la celulitis elige a la mujer? Medidas que la combaten


Durante la pubertad, el desarrollo de tejido graso es mucho mayor en la mujer que en el hombre; sobre todo, el desarrollo de la grasa perférica, debido probablemente a la influencia de los estrógenos.

El 17-Beta-estradiol favorece la replicación de los precursores de los adipocitos. Las células grasas de la región femoral en la mujer son más grandes y más influenciadas por las hormonas sexuales y son además metabólicamente más estables y más resistentes a la lipólisis.

La ingesta excesiva de grasas y carbohidratos provoca la producción de hiperinsulinemia, favoreciendo la lipogénesis (formación de grasa).

El exceso de sal favorece la retención de líquidos. La escasa ingesta de fibra provoca estreñimiento y congestión venosa por compresión. El sedentarismo, el uso habitual de ropa ajustada, el calzado con tacón excesivamente alto, el tabaco, el alcohol, permanecer en la misma postura durante largos periodos, y otros factores, actúan negativamente sobre la microcirculación al empeorar el retorno venoso. De la misma manera, alteraciones emocionales causadas por estrés, ansiedad, frustración, o bien alteraciones hormonales, pueden influir en el flujo sanguíneo con el consiguiente fracaso en el intercambio de micronutrientes y oxígeno en el estroma. Y este fracaso microcirculatorio podría ser el factor causal de la Celulitis. Según Nuremberg y Mullen, la celulitis es causada por herniaciones de la grasa, denominadas papilas adiposas, que avanzan desde la hipodermis a la parte inferior de la dermis debilitada. En la celulitis, los septos fibrosos son laxos y finos, favoreciendo la profusión de los lóbulos adiposos y la imagen en piel de naranja que se observa en la superficie. Sin embargo, en contra de lo que cabría pensar, no se ha hallado correlación entre el BMI (Indice de masa corporal) y la aparición de piel de naranja. Podemos diferenciar cuatro tipos de celulitis, lo que nos llevará a manejos diferentes de la misma:


Celulitis blanda. Es la celulitis más común de todas. Se asocia a hipotonía muscular y flacidez. Típica de mujeres inactivas o que se han sometido a frecuentes y drásticas dietas de adelgazamiento. Se localiza en muslos, glúteos, abdomen, espalda y brazos y no es dolorosa. Pueden coexistir alteraciones vasculares como telangiectasias o varices.


Celulitis dura o compacta. Su aspecto cutáneo es compacto y firme, piel de naranja granulosa difícil de pellizcar y dolorosa a la palpación. Se suele localizar en la cara externa de los muslos y la cara interna de las rodillas. Es típica de mujeres jóvenes con actividad física regular y complexión robusta. Se asocia frecuentemente con estrías.


Celulitis edematosa. Se manifiesta por aumento de volumen en las extremidades inferiores, presentando aspecto hinchado. La piel es fría y hay sensación de pesadez. Frecuente en mujeres jóvenes con otros síntomas vasculares asociados. Es la menos frecuente y la más severa. Sin embargo, los resultados tras los tratamientos son mejores si la paciente es constante. Afecta a muslos, rodillas y pantorrillas. Es dolorosa. Las piernas retienen líquidos y adoptan aspecto de columnas.


Lipodistrofia. Son depósitos grasos en zonas específicas, sobre todo trocantéreas, cara interna de rodillas, externa de muslos, independientemente de la obesidad. No sufren alteraciones en su superficie cutánea, no presentan piel de naranja.


Tratamiento de la celulitis y la grasa localizada

Una vez desglosadas las múltiples causas resulta fácil comprender que el abordaje de la celulitis no es sencillo ni mágico. El tratamiento correcto debe comenzar con la mentalización de la paciente de que la celulitis es un proceso crónico y que ninguna máquina podrá actuar al mismo tiempo sobre todos los factores que la originaron.


MEDIDAS DIETÉTICAS


En los casos en los que la celulitis se asocie a un exceso de peso, es preciso plantear una dieta correcta para liberarse de esos kilos. Si no es así, es extremadamente importante garantizar una dieta saludable y equilibrada, donde exista una cantidad suficiente de proteínas, una disminución drástica de carbohidratos de absorción rápida y en la que al menos el 20% de los lípidos consumidos sean poliinaturados.


Es aconsejable mantener un ritmo regular de comidas, no realizar ayunos prolongados que posteriormente serían compensados con otros como dulces, chocolates, etc entre horas. Evitar el exceso de sal, las especias, picantes o fuertes, las salsas, mostazas.., etc y garantizar un balance hídrico adecuado, para lo cual se recomienda beber un mínimo de 1,5 litros de agua, repartidos a lo largo del día.


EJERCICIO FÍSICO

No se busca una pérdida de peso, sino más bien una tonificación muscular, sobre todo en los casos de celulitis flácida y con problemas de retorno venoso. Así mismo contribuye a conseguir un equilibrio físico y psíquico del organismo.


ULTRASONIDOS

Esta técnica consiste en focalizar la energía de un haz de ultrasonido de alta frecuencia en un volumen pequeño de tejido a una profundidad de entre 3 y 4,5 mm en la piel. Esta onda provoca una vibración de las moléculas de agua extra e intra celulares, que implosionan sobre la membrana de los adipocitos provocando la ruptura de los mismos y liberando por tanto su contenido graso. Otros sistemas no provocan fenómenos de cavilaciones, sino que someten al adipocito a dos fuerzas hasta provocar su ruptura, generando dos tipos de ondas de ultrasonidos: ONDAS "SHEAR", de deformación y ruptura, y ONDAS DE COMPRESIÓN. Estas ondas, al aplicarse de forma alterna, someten a un estrés a los adipocitos o células grasas hasta que su tejido se deforma poco a poco y termina por romperse. Al mismo tiempo, se alcanza una temperatura de hasta 70 grados en el tejido tratado, lo que facilita la ruptura de los tabiques fibróticos y la neoformación de colágeno. Favorece la reabsorción de los edemas, es analgésico, aumenta la elasticidad y la permeabilidad de la piel y mejora el metabolismo local. Se trata de un tratamiento no quirúrgico, ambulatorio, muy útil sobre todo en los casos de celulitis compacta.


MESOTERAPIA

Es la técnica más utilizada en el tratamiento de la celulitis. Consiste en la aplicación de mínimas dosis de medicamentos específicos mediante infiltración intradermica. Actualmente existe una clara tendencia a la utilización de principios homeopáticos al respetar éstos las normas que se exigen en cuanto a técnica y producto. Por un lado cumplen con todos los criterios para poder ser utilizados en el mesodermo (mesoterapia); por otro, permiten abarcar varios de los factores etiopatogénicos causantes de la celulitis. Favorece la reabsorción del edema. Aumenta y estabiliza el tono vascular, facoreciendo así el retorno venoso. Modula la inflamación y produce analgesia. Mejora el flujo linfático y drena las toxinas acumuladas en la matriz extracelular. Mejora el retorno venoso y la circulación arterial. Reactiva sistemas enzimáticos bloqueados a causa de la impregnación tóxica de las células. Produce revitalización celular. Activa la lipolisis. Favorece la reafirmación del tejido y mejora la luminosidad de la piel. El tratamiento se realiza a razón de una vez por semana en la mayoría de los casos, y el número de sesiones varía en función del grado de severidad de la patología. Es importante realizar un correcto diagnóstico para elegir con precisión los componentes de la fórmula a inyectar. Las infiltraciones son muy superficiales, dejando una pequeña pápula en la unión dermoepidérmica que desaparece en pocos minutos. El día de la sesión, es importante no realizar ejercicio físico intenso ni realizar masajes locales para evitar la difusión del medicamento, ya que perdería su función local .


DRENAJE LINFÁTICO MANUAL Y PRESOTERAPIA

Se dirige a la activación del funcionamiento del sistema linfático superficial para mejorar la eliminación del líquido intersticial y de las toxinas para facilitar su evacuación. Son maniobras muy suaves que desplazan la linfa desde sus lugares de estancamiento (edema) a territorios linfáticos sanos para su evacuación normal al torrente venoso. El éxito del drenaje linfático manual está en el drenaje de las proteínas de los edemas linfáticos que no son capaces de drenarse con la presoterapia, que sólo elimina líquido intersticial.

La presoterapia es un masaje corporal con un equipo especializado que drena los líquidos desde los pies hasta el abdomen, ayudando además a eliminar el exceso de sangre acumulado en las venas (varices). Es preciso un mantenimiento para evitar de nuevo la éxtasis al ser una patología crónica y hormonodependiente.


RADIOFRECUENCIA

Consiste en la aplicación de ondas electromagnéticas que aplicada sobre un tejido producen rápidas oscilaciones de los campos electromagnéticos, causando movimiento molecular, y su resultado es un aumento de la temperatura del mismo. Los distintos efectos térmicos son diferentes en función del tipo de radiofrecuencia, la dosis de energía, la duración del tratamiento y el tejido a tratar. Primeramente la radiofrecuencia produce un calentamiento del tejido graso, entre los 55 y 62ºC; esto produce una liberación del contenido de los adipocitos ó células grasas. A esta temperatura se produce la estimulación del sistema linfático y arteriovenoso, favoreciendo la eliminación de edema y toxinas acumuladas. El calor difunde ascendiendo hacia la dermis, lo que conlleva la formación de nuevo colágeno gracias a las proteínas de choque térmico, siendo éstas el inicio de la reparación tisular ante muchos estímulos. Las fibras de colágeno previamente existentes sufren una contracción inmediata (efecto tensor a corto plazo) que es seguido por una reorganización y remodelación de las mismas, objetivo final de los tratamientos remodelantes corporales y también faciales. Por otro lado, el aumento de la vascularización local permite una mejor oxigenación e intercambio de micronutrientes, mejorando el metabolismo celular, especialmente importante en la celulitis.

Definitivamente, el manejo de la celulitis y la grasa localizada requiere un diagnóstico y plan terapéutico individualizado y múltiple, donde el paciente participa activamente mejorando sus hábitos de vida y el terapeuta poniendo a su disposición los tratamientos más indicados. No hay máquina ni medicamento que funcione sin un criterio correcto. Ni logro que no conlleve un esfuerzo.


Dra. Cristina De las Heras de Gracia

H&H Medicina Estética




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